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Psicología Integral Paccayemati A. C.
Violencia en el aula por la no comprensión de la orientación sexual y la identidad de género

Introducción

La violencia exteriorizada a través de frases peyorativas como “maricón”, “marimacha”,  actitudes de exclusión, golpes, etc. ejecutadas por el hecho de que una niño o niña manifieste comportamientos contrarios a lo socialmente establecido por el rol y la identidad de género, es generada por la incomprensión de la orientación sexual y la identidad de género en nuestra sociedad y esto se traduce en una forma de maltrato y de discriminación por homofobia. Desafortunadamente es frecuente.

Es una forma violenta aprendida en nuestro ámbito social, (familia, religión, escuela entre otros) que asume que la sociedad debe ser heterosexual y que las mujeres debemos ser femeninas y los hombres masculinos. Este cristal tan rígido en los modelos sociales le da un grado de invisibilidad a este tipo de violencia, y por esta condición hace difícil concientizarla.

El ámbito escolar suele ser una partícula de nuestra sociedad donde las reglas establecidas en el afuera se reproducen en el adentro y esta homofobia internalizada se reproduce con gran facilidad dentro de las instituciones, desde nivel preescolar hasta post-grados.

Es importante que todos y todas seamos conscientes de este maltrato y podamos frenarlo en nuestro contexto social.

Este es un llamado de atención a profesores/as a que revisen estas actitudes y los contenidos de las mismas que permiten este tipo de violencia y se enfrenten a la invisibilidad y permisividad, ante la discriminación homofóbica, quizá tengamos que utilizar herramientas didácticas que permitan cuestionar la construcción social de la sexualidad, tomando como un eje los derechos sexuales.

Algunos conceptos

Derechos sexuales: Los derechos sexuales son derechos humanos universales basados en la libertad, dignidad e igualdad inherentes a todos los seres humanos. Dado que la salud es un derecho humano fundamental, la salud sexual debe ser un derecho humano básico. Para asegurar el desarrollo de una sexualidad saludable en los seres humanos y las sociedades, los derechos sexuales siguientes deben ser reconocidos, promovidos, respetados y defendidos por todas las sociedades con todos sus medios. La salud sexual es el resultado de un ambiente que reconoce, respeta y ejerce estos derechos sexuales. (OPS, 2000)

Homofobia: se refiere a la aversión, odio, miedo, prejuicio o discriminación contra hombres o mujeres homosexuales, aunque también se incluye a las demás personas que integran a la diversidad sexual, como es el caso de las personas bisexuales o transexuales, y las que mantienen actitudes o hábitos comúnmente asociados al otro sexo.

Identidad de género: La identidad de género define el grado en que cada persona se identifica como masculina o femenina o alguna combinación de ambos. Es el marco de referencia interno, construido a través del tiempo, que permite a los individuos organizar un autoconcepto y a comportarse socialmente en relación a la percepción de su propio sexo y género. La identidad de género determina la forma en que las personas experimentan su género y contribuye al sentido de identidad, singularidad y pertenencia. (OPS, 2000)

Identidad sexual: La identidad sexual incluye la manera como la persona se identifica como hombre o mujer, o como una combinación de ambos, y la orientación sexual de la persona. Es el marco de referencia interno que se forma con el correr de los años, que permite a un individuo formular un concepto de sí mismo sobre la base de su sexo, género y orientación sexual y desenvolverse socialmente conforme a la percepción que tiene de sus capacidades sexuales. (OPS, 2000)

Orientación sexual: La orientación sexual es la organización específica del erotismo y/o el vínculo emocional de un individuo en relación al género de la pareja involucrada en la actividad sexual. La orientación sexual puede manifestarse en forma de comportamientos, pensamientos, fantasías o deseos sexuales, o en una combinación de estos elementos. (OPS, 2000)

Desarrollo

La violencia manifestada en las aulas, producto de la discriminación por homofobia o por violencia de género es un problema social del que todos y todas estamos involucrados e involucradas. Esta forma de acoso escolar ha sido siempre una realidad sin voz ni escucha; aunque siempre ha estado presente. En el ahora podemos decir que se han estado levantando las voces para denunciarlo, como resultado de la lucha de años atrás y del pronunciamiento de los testimonios de personas adultas laceradas por esta discriminación y segregación hacia lo que es diverso en función de su orientación sexual e identidad de género.

A partir de la introducción de la palabra bullying para definir lo que es el acoso escolar se ha agregado una nueva especificación a este tipo de hostigamiento denominado “Bullying homofóbico, trasfóbico y bifóbico” en el que se realiza un acto de violencia, rechazo o marginación por el hecho de que algún niño o niña que rompa con las normas tradicionales que dictan lo que debe ser un hombre o una mujer. En general este tipo de violencia afecta no sólo a homosexuales, bisexuales y transexuales sino también a quienes se asocian con ellos o simplemente no encajan en los roles tradicionales de género.

Sentimientos de angustia, minusvalía, soledad, desamparo, baja autoestima, sensación de no tener derecho a exteriorizar lo que están sintiendo, son tan solo algunas cosas que experimentan niños y niñas desde temprana edad al ser estigmatizados por el hecho de romper con el rol tradicional de género. Las consecuencias producto de estos sentimientos puede ir en que el niño o niña tenga o desee tener ausentismo escolar, bajo rendimiento o fracaso escolar, aislamiento afectivo, secuelas emocionales que se manifiesten o persistan en su edad adulta, e incluso se llegue al suicidio.

La estructura social en la que vivimos, reproduce de manera rígida los roles de género, no da una flexibilidad para ello, por lo tanto no proporciona herramientas asertivas que les proteja del acoso escolar o que les haga sentir que tanto la orientación sexual diferente a la heterosexual no es un castigo o padecimiento, o que el hecho de identificarse con el rol de género contrario a lo establecido socialmente no es una enfermedad. En sí el ambiente lleno de agresiones verbales y/o físicas hace que el malestar crezca cada vez que son insultados/as y rechazados/as.

Este tipo de acoso escolar tiene su origen en la homofobia social y la homofobia está sustentada en un perfil patriarcal, machista y heterosexista. Parte del rechazo por lo diferente tiene una base estructural fundamentada en el repudio por aquello considerado tradicionalmente como femenino, prácticamente comparte la misma base que reina en la violencia de género: una postura de prepotencia, odio y desprecio a la mujer, la percibe como un ser inferior. Por lo que niños y niñas, jóvenes, adultos que no encajan en los roles de género tradicionales experimentan un rechazo por parte de quienes consideran responder perfectamente al rol que le asigna la sociedad.

Un hecho para comprender la realidad de las personas, (niños y niñas) que sufren acoso escolar por este motivo, es el miedo, o incluso vergüenza, a contar lo que les sucede a sus familiares más cercanos. Es decir, este estado de soledad, angustia y percepción de sentirse diferentes al resto es lo que conduce a estos/as chicos y chicas a callarse y no contar lo que les sucede por miedo a sufrir aún más rechazo, ahora, por parte de la gente cercana a ellos/as. Daniel Borrillo argumenta al respecto que “Hombres y mujeres homosexuales tienen una desventaja frente a otras minorías, como las raciales o las religiosas. Los negros o los judíos tienen familias de negros o de judíos que los apoyan, los homosexuales no tienen a nadie”, “Así, la familia, la Iglesia y la escuela se vuelven los lugares más peligrosos y hostiles para una persona homosexual, cuando se supone que deberían ser los sitios de mayor protección”. (Sánchez, Rocío, 2006)

Estos casos de acoso vividos en la escuela son consecuencia de una sociedad, que aún carece de una concienciación con respecto a la realidad de la diversidad sexual.

Conclusiones

Desde el trabajo que tenemos que hacer como educadores/as responsables y comprometidos/as con la labor formativa frente a un grupo de personas es trascendental. Por ello es básico estar preparadas/os con herramientas de protección que brinden autosuficiencia y empoderamiento a los chicos y chicas que rompen con las normas tradicionales que dictan lo que debe ser un hombre o una mujer y que experimentan un rechazo. De esta manera podemos evitar las consecuencias psicológicas que dejan a corto, mediano y largo plazo las actitudes de maltrato. Así bien es importante frenar las condiciones discriminatorias en las aulas y tomar las medidas oportunas por el bienestar de los alumnos y alumnas.

Para ello es importante apoyarse en un pilar fundamental que es la Educación e implementar medidas de sensibilización entre profesorado, alumnado, madres y padres y se tienen que incluir los principios fundamentales establecidos en los derechos humanos y los derechos sexuales: la libertad, autonomía, igualdad, no discriminación, etc. que fomenten una capacidad autocrítica para romper con los roles de género tradicionales y hacer ver que la diferencia nos enriquece y se mejora la calidad de vida de todos y todas.

El primer paso para ir en la dirección acertada es ser conscientes de que hay un problema; una vez que somos conscientes de las causas de su existencia y las consecuencias que genera, hay que tomar las medidas que sean necesarias para acabar con el conflicto. Insistir en que tanto el acoso escolar por homofobia y cualquier otra manifestación de violencia, es problema de toda la sociedad.

Luchemos por conseguir una sociedad más justa e igualitaria en la que todos/as somos diferentes.

Bibliografía

&  Organización Panamericana de la Salud (2000), Promoción de la Salud Sexual. Recomendaciones para la acción; Actas de una reunión de consulta, Guatemala, http://www.paho.org/Spanish/HPP/HPF/ADOL/Habilidades.pdf

Fuentes electrónicas:

: AFP (10 mayo 2007). “En cinco años han sido asesinadas 1.000 personas por homofobia en Méxicohttp://enkidumagazine.com/art/2007/100507/e_1005_003_a.htm (en español). Enkidu. Consultado el día 26/03/09

: Efe, (22-abril-2008), “Una adolescente cambia de instituto tras recibir ataques homofóbicos”; http://www.lavozdegalicia.es/espana/2008/04/23/00031208953788432166413.htm. Consultado el día 26/03/2009

: Pratz Jaime, (19 mayo 2006), “Homofobia en el aula”; http://www.elpais.com/articulo/Comunidad/Valenciana/Homofobia/aulas/elpepiautval/20060519elpval_20/Tes/. Consultado el día 26/03/2009,

: Prp, (24 abril 2008), “Brasil, campeón del mundo de asesinatos de homosexuales” http://www.tetu.com/actualites/international/Le-Bresil-champion-du-monde-dassassinats-dhomosexuels-12886 (fuente original) http://translate.google.com/translate?sourceid=navclient&hl=es&u=http%3a%2f%2fwww.tetu.com%2factualites%2finternational%2fLe-Bresil-champion-du-monde-dassassinats-dhomosexuels-12886 (versión traducida) Tetu. Consultado el día 26/03/09

: Sánchez Rocío, (25 mayo 2006) “Familia, escuela e Iglesia, los lugares más peligrosos para una persona homosexual: Daniel Borrillo”; http://www.notiese.org/notiese.php?ctn_id=855. (En español). Consultado el día 03/04/09

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